This Sunday's Message

THE DEMANDS OF DISCIPLESHIP

 

Today we encounter readings that already have a
Lenten feel about them. Nineveh undergoes a fortyday
fast, the psalmist reminds us that God alone can
show sinners the way, Paul shows us how fleeting the
things and events of this world are, and Jesus cries out
“Repent!” before he calls his new followers. “Come
after me,” Jesus says, but if we are to truly live out the
commands and demands of our discipleship through
baptism, we must first know our need for conversion,
our repentance, our need to believe in the gospel fully.
Today’s Gospel opens with the stark reminder of what
befell John the Baptist for completely living out his
vocation as the herald of Christ and the gospel: he was
arrested, imprisoned, and martyred. Though few of us
will experience consequences that extreme, we must
all be ready to risk some sort of rejection as, heeding
the call of Jesus, we live out the kingdom of God at
hand, repent of our sins, and believe in the good news
of salvation.

 


LAS EXIGENCIAS DE SER DISCÍPULO

 

Hoy ya encontramos lecturas con el tono penitencia
de Cuaresma. Nínive ayuna durante cuarenta
días, el salmista nos recuerda que sólo Dios puede
indicarles el camino a los pecadores, san Pablo nos
muestra que todas las cosas y los acontecimientos de
este mundo son transitorios y Jesús nos dice:
“Arrepiéntanse” antes de llamar a sus nuevos seguidores.
“Síganme”, dice Jesús, pero si realmente vivimos
los mandamientos y las exigencias de ser discípulos
por el Bautismo, nos daremos cuenta de nuestra
necesidad de conversión, de nuestro arrepentimiento,
nuestra necesidad de creer plenamente en el
Evangelio. El Evangelio de hoy comienza recordándonos
lo que le sucedió a Juan Bautista por vivir plenamente
su vocación como heraldo de Cristo y del
Evangelio: fue arrestado, encarcelado y martirizado.
Si bien pocos de nosotros sufriremos consecuencias
tan extremas, todos debemos estar preparados para
enfrentar algún tipo de rechazo por hacerle caso al
llamado de Jesús, vivir el Reino de Dios que está
próximo, arrepentirnos de nuestros pecados y creer
en la buena nueva de salvación.

 

 

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